RECETAS MUSICALES
Presentación del blog:
La intención al crear este blog no es más que compartir
piezas musicales que considero que tienen poder curativo, aliviador, sanador o
que simplemente, actúan de forma positiva en según qué situaciones, ensalzando
emociones y favoreciendo que las conexiones neuronales nos proporcionen mayor
bienestar. Nos ayudan a ver las situaciones con perspectivas positivas. El
método que usa la musicoterapia para ello es el saber elegir bien el tema
adecuado para el momento adecuado y en el contexto adecuado.
Por tanto, ese es el trabajo más importante a desarrollar
por el musicoterapeuta.
Obviamente, todo lo que tiene que ver con el arte y con la
interpretación y percepción es completamente subjetivo. Lo que a unas personas
les puede ir bien, a otras no tanto. En cualquier caso y, dado que la libertad
es total, que cada cual haga el uso que considere oportuno, de mis consejos.
Mi atrevimiento al aconsejar se basa en lo que sé acerca de
los efectos de la música en nuestro cerebro, los avances neurológicos que
conozco en ese sentido y a mi experiencia personal como intérprete, educador y,
sobre todo, oyente así que, obviamente, no manifiesto estar en posesión de
ninguna verdad absoluta.
Considero importante recalcar que no es aconsejable disfrazar
u ocultar las emociones, por eso, cuando nos encontramos inmersos en un estado
de, por ejemplo, tristeza, no es aconsejable intentar paliar esa tristeza y ni
mucho menos, hacerlo con un simple chasquido de dedos. Todos solemos buscar la
inmediatez pero ni las panaceas ni las prisas son aconsejables en este sentido.
No es ese el objeto de la musicoterapia. Es más bien, acompañar, dar forma,
ayudar a expresar esa tristeza para vivirla y sentirla tan a fondo que ello
suponga un desahogo para nuestra mente hasta el punto de que nos ayude a
superar esa etapa, tan inevitable como necesaria.
La música es: "El arte de combinar los
sonidos en una secuencia temporal atendiendo a las leyes de la armonía, la
melodía y el ritmo, o de producirlos con instrumentos musicales".
Yo, por ejemplo, uso la música como instrumento
para ensalzar o acentuar mis emociones y para ello a veces adopto un papel
pasivo (solo como oyente) o activo (interpretando música). Que cada cual la use
como considere, sepa y pueda.
Por otra parte he de señalar que la música no siempre ha de
ser escuchada de una forma concreta. Es aconsejable que el contexto y el
entorno sean los adecuados (Luz ambiental, momento del día o la noche, en
compañía o en soledad etc.). En cada una de las piezas musicales iré dando
consejos sobre cómo escuchar la canción o el tema concreto para conseguir los
mejores efectos beneficiosos sobre nuestro cerebro.
Lo que sí aconsejo siempre es que la calidad de la
reproducción sea máxima. A mayor calidad de sonido, mayor interacción con
nuestro yo, con nuestro cerebro, con nuestra alma.
El término música tiene su origen del latín «musica» que
a su vez deriva del término griego «mousike» y que hacía
referencia a la educación del espíritu la cual era colocada bajo la advocación
de las musas de las artes.
La música, en definitiva, consiste en combinar
sonidos y silencios. Los sonidos, a su vez, pueden ser infinitos, ya que es
posible trabajar con innumerables variaciones de duración, intensidad,
altura o timbre.
La música acompaña la vida del ser humano desde los
comienzos de la historia. Según explican ciertas teorías su origen tuvo lugar a
partir de intentar imitar los sonidos que existían en la
naturaleza y sonidos provenientes de la parte interna del ser humano, como el
latido del corazón. Los descubrimientos que se han hecho en torno a este arte
demuestran que ya existían conceptos de armonía en la música de la prehistoria.
Digo esto porque es evidente que tenemos muy interiorizados conceptos como
melodía, ritmo o timbre y aunque cada persona percibe de distinta forma, todos
nos movemos en parámetros más o menos similares.
Audiofrecuencia
La frecuencia es
la medida del número de repeticiones de un fenómeno por unidad de tiempo.
La frecuencia de patrones
ondulatorios como el sonido, las ondas electromagnéticas (como la
radio o la luz), las señales eléctricas, u otras ondas, indica el número de
ciclos de la onda repetitiva por segundo.
La frecuencia es
inversamente proporcional a la longitud de onda (la distancia
entre dos crestas). La frecuencia es igual a la velocidad dividida por la
longitud de onda.
El oído humano sólo
percibe las frecuencias comprendidas entre 20 Hz y 20.000 Hz, aunque el límite
superior suele disminuir con la edad. Otras especies tienen un espectro
auditivo diferente.
Los seres humanos
somos especialmente sensibles a las frecuencias intermedias (entre 3.000 y
4.000 Hz), mientras que los sonidos más agudos o graves nos parecen menos
intensos. Como referencia, las nota más grave y la más aguda en un piano de
cola tienen una frecuencia de 27 Hz y 4.000 Hz respectivamente.
Fuente: GreenFacts
Actualmente y, desde mediados del siglo XX, los instrumentos
se afinan en LA y a 440Hz. Hay una historia alrededor de esta estandarización
de la frecuencia de sonido que ahora mismo no quiero relatar para no aburrir
demasiado al lector. Sin embargo, he de decir que la frecuencia del sonido
musical sería más aconsejable que estuviera en los 432Hz.
El LA afinado a
432hz ha estado oculto al mundo por ser el punto de balance sónico de la
naturaleza. 432 Hz vibra en los principios de la media de oro PHI (número
de oro o número áureo de la naturaleza= 1.618033988749895...) y unifica las
propiedades de la luz, tiempo, espacio, materia, gravedad y el magnetismo con
la biología, el código del ADN y la conciencia.
La afinación natural a 432 Hz tiene efectos profundos en la
consciencia y también a nivel celular de nuestro cuerpo.
“Gracias a la re-sintonización de instrumentos musicales
y el uso de la afinación de concierto a 432 Hz en vez de 440 Hz, nuestros
átomos y el ADN empiezan a resonar en armonía con la espiral de PHI” (Brian T. Collins)
Para terminar esta
breve presentación:
Solo he querido dejar una pequeña muestra de la complejidad
de la música y de la íntima relación que existe entre las matemáticas y el
arte, porque lo aplicable a la frecuencia del sonido también lo es a la
melodía, los tipos de instrumentos, el ritmo, el compás, el timbre, las voces,
la armonía etc.
Al final, de lo que se trata siempre es de disfrutar de lo
que escuchas en la medida que te sea posible y, en muchas ocasiones, de forma
completamente inconsciente. No es necesario entender de vino o de cine para
saber si algo te gusta o te hace bien. Lo mismo ocurre con la música.
Fdo. Diego Bueno



Eres increíble. No sé de dónde sacas el tiempo, pero ya que te has puesto, como siempre (o casi) te sigo.
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