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sábado, 14 de septiembre de 2019
Los veranos en la niñez
El tiempo era eterno. El calor todo lo ralentizaba.
Mañanas y tardes interminables con espacio para mirar al cielo, generalmente azul en el que alguna nube de algodón se desplazaba sin apenas avisar.
Juegos en la calle y tres meses por delante con expectativas pero sin prisas.
Pandillas, amigos para siempre, nuevas amistades y vagar. Vagar por campos, vagar por plazuelas, vagar por azoteas y por calles vacías a mediodía. Todo se situaba a la distancia hasta la que llegaban tus pies al caminar.
Descubrir, experimentar, empezar a abrirse al mundo.
Tiempos en los que la vida se hacía en la calle y las calles tenían la vida que les dábamos nosotros los niños.
Tiempos en los que las necesidades no eran más que retos y en los que desplazarse 200 metros más allá significaba descubrir otros mundos.
Melodía nostálgica impecable por su sencillez.
Una voz cálida y acogedora
Y la lengua catalana con su carga de intimidad y cercanía.
https://www.youtube.com/watch?v=Hkc5piclElg&list=PL7rqs-37qlbSzK4DTn5_zOXgildetMWjD
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